Fecha: 27 de abril de 2014
Titulo de la lectura: Sólo vine a hablar por teléfono.
Tiempo de lectura: 1 hora
De qué se trata la lectura:
Se trata de una mujer llamada María de la
Luz Cervantes, de 27 años, mexicana, quien estaba en Barcelona sola conduciendo
un auto arrendado por el desierto de los Monegros. Ella estaba casada con un
mago llamado Saturno, con quien se iba a encontrar ese día al regresar de
Zaragoza de visitar unos parientes. El coche se varó, caía una tormenta, por lo
que tuvo que pedir ayuda a quien pasara por aquella vía, solo paró un autobús
quien le ofreció llevarla y ella asintió porque ella sólo necesitaba hablar por
teléfono para anunciar que llegaría después de las 7:00 pm. El bus iba con
enfermeras y mujeres que padecían de alguna enfermedad mental. ¡Oh! sorpresa
cuando María llegó al lugar, quiso irse pero no la dejaron y la empezaron a
tratar como una enferme más. Ella insistía en que sólo necesitaba un teléfono, consideraban
que su problema era esa extraña obsesión para hablar por teléfono. Pero su
salida se vio bloqueada por una mujer llamada Herculina quien se encargaba de
los casos difíciles. A los pocos días, María, tuvo una entrevista con el médico del lugar
quien después de escucharla, como ella nunca antes se había sentido escuchada
por un hombre, la rotuló como:
"agitada".
Saturno extrañó porqué María nunca se
retardaba, pensó que era por la lluvia. Saturno no la buscó simplemente llegó a
la conclusión de que lo había vuelto a abandonar. Era bastante celoso. Cuando
se reunieron en el hospital Saturno y María no fue un encuentro agradable,
María pensaba que iba a salir de allí pero no fue así.
Aporte personal:
Este cuento es increíblemente cierto, tal vez un poco
exagerado, porque para recibir a una persona psiquiátrica se debe cumplir con
todo un protocolo, pero dejando esto un poco a parte, muchas veces no escuchamos a las personas para
saber su mensaje de lo que realmente necesitan, simplemente creemos lo que vemos a primera
vista y no pensamos que en tal vez la otra persona esté pasando por un mal
momento, y que con nuestros comportamientos, como el de Saturno, estemos cambiando nuestro destino para siempre.
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